Agrupaciones de sobrevivientes de la dictadura acogidos al Programa de Reparación y Atención Integral de Salud (PRAIS), acudieron a La Moneda el miércoles 7 de diciembre. En la sede del gobierno nacional, entregaron una carta dirigida a la Presidenta de la República en la que denuncian una serie de “irregularidades, incumplimientos y descompromisos” en la implementación de la política de reparación en salud.

Las organizaciones que firman la carta señalan que no se cumple la prometida reparación a las víctimas, porque el programa no responde a los criterios de adecuación, prioridad e efectividad, y denuncian que las instituciones del Estado y los encargados del programa mantienen un manto de misterio sobre el detalle de la gestión administrativa y presupuestaria.

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Miting en Monumento a Salvador Allende – PRAIS Ñuñoa y PRAIS Santiago Centro

Las organizaciones de Ñuñoa y Santiago Centro que firman la misiva, con el apoyo de otras agrupaciones de usuarios PRAIS del país, acusan que el PRAIS no ha prestado el servicio de salud que prometieron los gobiernos civiles y, por el contrario, presenta una serie de irregularidades. Reclaman que no reciben reparación en salud física, sino solamente mental, y que esta última decae progresivamente a causa de la desinformación pública y de la negligencia con que se dirige el programa. Indican que el PRAIS no cumple los criterios de la ONU en cuanto a que la reparación debe ser “proporcional a la gravedad de las violaciones y al daño sufrido” y a que ésta debe de ser “adecuada, oportuna y rápida”. Sin embargo, los afectados señalan que PRAIS no garantiza la atención prioritaria y no contempla salud médica en especialidades, lo que anula el carácter de reparación adecuada, oportuna y efectiva. Los beneficios, dicen, no son distintos a la atención general de la salud pública para el tramo “indigente”. Y agregan que la situación empeora dada la crisis a la que ha llegado la salud pública a causa del continuismo en las políticas neoliberales en salud instaladas por el dictador Pinochet.

Junto a ello, la carta señala que los organismos públicos no dan a conocer la política de reparación ni contribuyen al esclarecimiento de la verdad plena, lo que resulta en la desvinculación de la sociedad respecto de esta problemática y en la proyección transgeneracional de los traumas del periodo, al invisibilizar una realidad de alcance nacional y cuya trascendencia es determinante sobre la vida social del país. Todo ello contribuiría a una silenciosa extinción del programa.

Además, denuncian que no existe la participación declarada en las leyes y, específicamente, en la Norma Técnica de este programa. Agregan que se obstaculiza el acceso a la información pública en materias de gestión y presupuestos, contraviniendo la legalidad vigente, y que no se cumplen las normas que rigen al programa. Por ello, piden esclarecer las responsabilidades de quienes fiscalizan el PRAIS y solicitaron reunirse con la encargada nacional del programa, Marcela Sandoval.

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Punto de prensa en Monumento a Salvador Allende – Sonia Pazmiño, presidenta Agrupación de Usuarios PRAIS-Ñuñoa

Según señalan Sonia Pazmiño y Elizabeth Gutiérrez, voceras de Ñuñoa y Santiago Centro, el manejo presupuestario adolece de falencias y contrasentidos, puesto que, en la práctica, se destinan las tres cuartas partes del presupuesto a remuneraciones de los equipos PRAIS. El cuarto restante del presupuesto se destina a gastos que, según sus reclamos, se alejan de las necesidades principales de la reparación en salud. Parte de los recursos del presupuesto se destinan a servicios privados de salud o, incluso, son considerados en calidad de “sobrantes” que se destinan a otras reparticiones de la salud pública, lo que interpretan como el resultado de una desatención oficial a las problemáticas de los sobrevivientes que atiende PRAIS.

En función de dar un mejor servicio, piden que PRAIS no malgaste los recursos públicos pagando servicios a empresas de salud privada. Sostienen que es necesario fortalecer la salud pública invirtiendo sus recursos en el mejoramiento del programa.

Las dirigentes concluyeron que toda esta problemática es producto de una política general que elude enfrentar los crímenes de lesa humanidad y su condena efectiva, cumpliendo sólo en apariencia con los convenios y principios en materia de DDHH, pero que deja a las víctimas abandonadas a su propia suerte debido a las malas políticas de reparación. La ineficacia de estas políticas acaba legitimando la represión estatal que asoló Chile entre 1973 y 1990.

La reparación en salud surge como objetivo del Estado tras la salida de la dictadura y a partir del Informe Rettig, el que reconoció las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos. Posteriormente, los informes Valech I (2004) y Valech II (2011) nominaron a las personas reconocidas oficialmente como víctimas de violaciones a los DDHH. Con ello y recién entonces, se dio curso a las políticas de reparación y fue creado el programa PRAIS. Dicha reparación en casos de crímenes de lesa humanidad responde también al Derecho Internacional y a criterios universales establecidos en convenios y tratados dictados por organismos como la ONU.

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Mitting Monumento a Salvador Allende

 

Leer la carta completa acá.

Fuente: Página web Agrupación de Usuarios Prais-Ñuñoa

SoweluNacionalNoticiasDDHH,Michelle Bachelet,PRAIS
Agrupaciones de sobrevivientes de la dictadura acogidos al Programa de Reparación y Atención Integral de Salud (PRAIS), acudieron a La Moneda el miércoles 7 de diciembre. En la sede del gobierno nacional, entregaron una carta dirigida a la Presidenta de la República en la que denuncian una serie de...