Como ya muchos hemos sido informados, el inmenso operativo paramilitar de Carabineros fue inepto y negligente en Valparaíso, incapaz de atender las situaciones críticas que dice atacar. Es decir, respecto de su cometido legal, Carabineros hizo nada y es responsable de las consecuencias ya conocidas.

Como muchos sabemos, toda la “inteligencia policial”, todos los millones en implementos de combate (al menos lo que no se fue a los bolsilos de los oficiales), los miles de funcionarios y sus equipos, los jefes bien pagados y especializados… todo, todo ello medido en relación a los supuestos fines legales y normativos, ha sido “plata pa’l water”, que paga Moya. Y, lo más importante, deja evidencias de que todos estos recursos están puestos en objetivos políticos extraños a la finalidad declarada, es decir, dedicados a la criminalización de la protesta social.

Los provocadores le vienen al dedillo a una política de intereses antisociales. ¿Qué intereses? Obviamente los de un sector poderoso y empresarial, acompañado de sus politiquillos y empleadillos, sus sicarios y matones pagados por Moya.

Como podíamos saber anticipadamente, los sectores más reactivos a la demanda social y a la democracia, ya han saltado como tonis al escenario: ¡Más atribuciones para los (ineptos) agentes y menos libertades para la gente! ¡Más represión!

Al gobierno se le ocurrieron recientemente unas leyes que se camuflan bajo el título de “agenda antidelincuencia” y que han repuesto unos mecanismos dictatoriales que poco y nada tienen que ver con la tan publicitada delincuencia común. Pero se queda corto en ese espíritu pinochetista y vienen a ser superados otra vez por la ultra derecha, a la que -curiosamente- le resultan muy convenientes unos hechos esperables y causados también por la negligencia policial. Y tomando provecho de una oportuna tribuna, quieren imponer toda esa dictadura que el gobierno practica a medias o con cierta conveniente prudencia. Pero los hijos del “Tata” sanguinario (y primer corrupto de Chile) se soban las manos añorando botas y picanas eléctricas en un vuelo nostálgico de la imaginación. ¡Qué la gente se calle y que, ojalá, se apalee a sí misma! (Y siempre hay los limítrofes políticos que aplauden estas estupideces).

Vamos a escoger un lugar justo en esto, de un modo claro y honesto. Si hay fuerzas políticas que quieren hablar de “democracia” y de “justicia”, entonces debieran actuar en consecuencia, al menos respecto de sus declaraciones sobre “el orden y la seguridad ciudadana”: Que llamen a dar cuentas al mando policial acerca de su ineptitud contumaz en uno de tantos escenarios previamente preparados y totalmente controlados por las “fuerzas del orden”; que llamen al Ministro del Interior para que dé cuentas de su política represiva, inepta y provocadora; que revelen la real función del aparato de inteligencia policial en la infiltración de manifestaciones. No seamos hipócritas, o este es un gobierno democrático o es el burdo anfitrión del circo.

Eduardo Ampuero

 

 

SoweluNacionalOpinión21 de mayo,Carabineros,DDHH,Incendio,Seguridad Pública
Como ya muchos hemos sido informados, el inmenso operativo paramilitar de Carabineros fue inepto y negligente en Valparaíso, incapaz de atender las situaciones críticas que dice atacar. Es decir, respecto de su cometido legal, Carabineros hizo nada y es responsable de las consecuencias ya conocidas. Como muchos sabemos, toda la...