El gobierno ha entregado su proyecto de reforma al sistema de financiamiento de la Educación Superior, mutando desde los sentidos anuncios electorales de “recoger la demanda ciudadana”, a convertirse en otra amenaza neoliberal y antisocial. Otro anuncio que se da la “vuelta carnero”, otra promesa del estilo “vieja Concertación” que deviene en fraude.

Según la presidencia, esta es su forma de abrir el debate para “conquistar mayorías” parlamentarias. Y así, otra vez, la misma cantata de la Concertación con sus mesas de diálogos, comités de especialistas, comisiones de alto nivel, que pasa fatalmente al Parlamento, se convierte en gárgaras que anuncian una cosa y sale del sombrero del mago exactamente como la contraria. Y el juego termina en la firma presidencial, sin más, haciendo otra vez ese papel ambiguo y sufrido entre la víctima y la estadista satisfecha. Nadie dice nada. El proceso es el culpable y no quienes lo han llevado a esos resultados.

Cumplan su promesa, que caiga la Educación de Mercado (Imagen: Gomezmillano)

La Nueva Mayoría ya es un cadáver

Pero la verdad es que al gobierno le bastaría hacer lo que dijo, ya que tiene la potestad que le concede la propia Ley heredada, la misma legalidad que la NM (desde la Concertación) ha procurado mantener convenientemente para usarla con toda autoridad en materias que sí le interesan, por ejemplo, a la hora de firmar el TPP con EEUU. La presidencia tiene el poder de decisión, pero prefiere no emplearlo, delegándolo en su “adversario”: la derecha pinochetista. Así lo ha hecho desde la primera elección presidencial de la Concertación con Patricio Aylwin. El gobierno ha pretendido hacer propio un reclamo impuesto por las masas sociales y sus organizaciones, diciendo recoger sus contenidos, masticándolos, pasándolos a otras instancias de la institucionalidad “democrática” y, finalmente, escupiéndolo como leyes contra las masas sociales.

El show de los últimos 26 años de gobiernos civiles neoliberales, no ha terminado. Redactan proyectos chuecos que se cocinan en la mesa de corruptos y lobistas parlamentarios, elegidos con millonarios desfalcos y coimas que debiesen anular su autoridad automáticamente. El Parlamento es la excusa binominal perfecta que al gobierno le permite decir que hizo “lo que pudo”, aunque es muy clara su voluntad de anular la demanda social y revertirla en políticas que fortalecen el saqueo de los grupos económicos.

Pero este último numerito ha sido el colmo y por ello se le vendrán en contra ya no sólo las y los estudiantes de las universidades “tradicionales”, pues la gran masa de estudiantes de entidades privadas -multiplicada durante este periodo neoliberal- también se ve forzada a luchar. Son las víctimas más engañadas y abusadas del sistema del lucro en educación, en su inmensa mayoría hijas e hijos de la clase trabajadora. Los rectores de las universidades públicas y tradicionales, finalmente también salen al paso, porque la “solución” del gobierno resulta en una nueva ofensiva neoliberal contra las instituciones públicas, manteniendo la lógica privatizadora de la enseñanza y conservando los intereses de la banca privada. El Estado aquí sí tiene la “billetera fácil” para sacar los fondos de todo el país y financiar instituciones privadas y créditos inflados por la especulación bancaria.

Si el gobierno ha elegido traicionar -otra vez- sus declaraciones y promesas, es porque la sociedad aún tolera la opresión y la charlatanería, porque no se ha atrevido a estallar en ira, carente de la fuerza organizada para detener estos sucesivos atropellos. Las grandes empresas de la educación privada (que con Pinochet se aseguraron el control de la enseñanza técnica y profesional, e hicieron de su exclusiva potestad la creación de instituciones universitarias para un mercado fabuloso que alimenta sus estafas utilizando las expectativas de progreso familiar), toman los pagos y las deudas de las familias, y los traspasan legalmente al lucro entre corporaciones financieras que elevan ganancias a través de la especulación, el lavado de dinero y, finalmente, su conversión en nuevo capital nacido de un gran fraude.

Universitas de mercado?

Pero la realidad es que no existe Universidad en este sistema privado, porque la “Universitas” es otra cosa: Es la comunidad que realiza el estudio y la enseñanza de alto nivel, la investigación, el pensamiento libre y la creación científica y humanista con autonomía, es decir, con independencia territorial y autogobierno. Universidad es la entidad compleja que realiza docencia, investigación y extensión, en un compromiso profundo con la sociedad. Universidad es la que reconoce el papel de los miembros de su comunidad, asumiendo el carácter triestamental de la participación y la construcción conjunta (magistrorum et scholarium).

La “Universidad” privada, en cambio, es un colegio insípido y extremadamente caro, que forma parte (desechable) de una red mayor de negocios, articulada en inmobiliarias, financieras y otras empresas que conforman un pulpo multirut, cuya propiedad corresponde a unas escasas sociedades privadas nacionales y trasnacionales, sin relación alguna con los intereses del país ni menos con la educación ni la cultura. Al contrario, estas fraudulentas “universidades” se constituyen en templos dedicados a la adoración totalitaria del dinero, donde se valida el egoísmo individualista y el consumismo, donde se inculca la doctrina neoliberal y se legitima la dictadura del capital. A estos sinvergüenzas financia el Estado, a estos les protege la derecha y también la Nueva Mayoría, aunque le pese a quienes conservan ilusiones vanas y mantienen su fe en que esa concertación de banderas todavía podría representar algún ideario de justicia social, cuando su función práctica se ha traducido en el juego binominal del gatopardo, es decir, en moneda de dos caras.

La Nueva Mayoría ya es un cadáver. No cae porque la sociedad no ha entrado en crisis y porque el sistema heredado por la dictadura ha resultado eficiente para los administradores neoliberales. Pero la caída se hace inminente. Es sólo cosa de tiempo.

Eduardo Ampuero

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El gobierno ha entregado su proyecto de reforma al sistema de financiamiento de la Educación Superior, mutando desde los sentidos anuncios electorales de 'recoger la demanda ciudadana', a convertirse en otra amenaza neoliberal y antisocial. Otro anuncio que se da la 'vuelta carnero', otra promesa del estilo 'vieja Concertación'...