por Patricio Malatrassi A.

La insolidaridad del gobierno de Chile y de las fuerzas políticas “chilenas” en general con Venezuela es tenebrosa. Da cuenta de quién es la fuerza dominante y real que está tras todos nuestros controvertidos dirigentes políticos. Podría asombrarnos su comportamiento si no estuviera pasando día a día ante nuestros ojos como una pesadilla interminable, los actos de corrupción de todas las instituciones de la República. Era una frase manida de las autoridades de que en Chile, las instituciones funcionan. Ahora tenemos claros cómo funcionan. El capitalismo, vía dictadura, ha corrompido prácticamente todos los estratos e instituciones de la sociedad. Entonces está claro la razón por qué esta gente jamás será solidaria con el pueblo venezolano. Si ni siquiera son solidarios con su propio pueblo.

Venezuela y su clase trabajadora vive el asedio permanente, de las fuerzas más oscuras que mueve el imperialismo. Este asedio tiene dos componentes principales: por una parte la acostumbrado y criminal acción intervencionista del imperio genocida estadounidense, y por otra esas capas medias, ignorantes, entreguistas y hedonistas en las cuales el dominio ideológico de la burguesía predomina. A estas dos componentes se agregan, era que no, los tironeos de una ultraizquierda que no tiene ninguna capacidad de convocatoria política de masas y que actúa como si fuera mascarón de proa de una derecha a la que dicen combatir. Ellos se encargan, desde la izquierda, de amplificar y convertir en cuestiones de vida o muerte los errores inevitables en un proceso de esta envergadura.

Clase-obrera-venezolana

La cúpula financiera –militar estadounidense financia y dirige a toda la capa superior, burguesa y aburguesada de la sociedad venezolana, al lumpen, y a los grupos paramilitares colombianos que se infiltran constantemente a través de la frontera: trafican drogas, seres humanos, alimentos. El objetivo es imponer el caos social; adosado a esto mueven a todos los yanaconas imperiales a través de Latinoamérica y el mundo clamando por todos los males posible atribuibles al Presidente Maduro.

Las capas medias ignaras, apabullados sicológicamente por una campaña mediática, demandan irracionalmente bajo el esquema de “mañana no habrá”.

Los que ayer, de acuerdo a su pauta de consumo, fijaban sus cantidades demandadas en dos hoy lo hacen en cinco o más. Esta estructura de demanda que maliciosamente se ha creado no hay ninguna economía que la resista.

El imperialismo ha creado un escenario de guerra declarada contra el pueblo venezolano. Y en ella campea, mientras se decide una intervención abierta, toda la panoplia de la guerra sucia tantas veces aplicada contra los pueblos del sur del Río Grande. La Central de Inteligencia (CIA) ejerce su poder y mueve sus peones: así, por ejemplo, desde las páginas del buscador de internet Yahoo, inserto en Google, se pautean todas las conductas y los énfasis contra el gobierno bolivariano de Venezuela a través de todo el mundo.

Aquí en Chile destacan por su contribución al montaje de un genocidio en Venezuela los mismos que llamaban al golpe de Estado, y que hoy posan, viven y mueren como demócratas. Los autodenominados demócratas y cristianos, acompañados por una serie de seudo – socialistas no trepidan en acoplarse nuevamente a quienes repiten, en una copia impresionante, el guión empleado en Chile contra el revolucionario gobierno de Allende y la Unidad Popular. No cabe duda, que si estas fuerzas que caminan contra el progreso humano triunfan, aplicarán el mismo guión anti-popular y criminal empleado por la dictadura de la burguesía en Chile.

Para estos individuos temas tan tremendos como el asesinato de 40 estudiantes en México no han ocupado ni la millonésima parte de los continuos partes des-informativos de la prensa y la televisión contra el pueblo venezolano. Tampoco las intervenciones genocidas de sus patrones en Irak, Siria y Libia. ¡Tipos deshonestos e inmorales!

El pueblo venezolano bajo la dirección de Chávez inició su marcha liberadora y este es el precio, precio que vale la pena en dolores y en dignidad, exige sacrificios y conciencia. Desmontar la estructura productiva capitalista que tiene un desarrollo de cientos de años es una tarea de enorme envergadura, más aún si se está sometido al asedio de toda la turba imperial.

Quienes acuden al canto de sirena de la reacción dirán cualquier cosa con tal de desarrollar la falsa conciencia de la gran masa que hace gala de su apoliticismo que las hace absolutamente permeables al discurso economicista de la derecha y de su guerra económica. Estas capas medias no saben de la experiencia de la guerra económica desplegada contra el pueblo chileno, previo al golpe, que mostró cómo al día siguiente de éste comenzaron a aparecer como por arte de magia las mercancías acaparadas y cuya inexistencia era invocada como responsabilidad del gobierno; no saben que durante los años de la dictadura, se inició el saqueo de todas la empresas del área social la mayor parte vendidas a precios irrisorios; se mantuvieron tasas de cesantía que superaron el 30 % y que durante más de 20 años entre los jóvenes se mantuvo sistemáticamente alrededor del 20 %; que en las poblaciones durante estos años comenzaron a desaparecer perros y gatos que paliaban el hambre, provocada por el desempleo y los planes de empleo mínimo; que la dictadura para mantener la pasividad de los jóvenes, a través de sus servicios secretos, creó canales de distribución de drogas, cuestión que se ha mantenido en silencio hasta nuestros días pero cuyos costos humanos de degradación social se mantienen y acrecientan hoy en el rampante y corrupto sistema neoliberalsta dependiente existente en Chile; no saben o no quieren saber que los servicios secretos asesinaron, torturaron e hicieron desaparecer a miles de chilenos.

Estas capas medias no saben que serán lanzadas al cajón de los desperdicios cuando los dueños del capital hayan logrado sus objetivos. Triste papel la de estas capas sociales degradadas que serán juzgados por la historia no como lo que creen ser sino como meros sirvientes.

Afirme la clase trabajadora venezolana. Nosotros estamos en todas con Venezuela, su pueblo consciente y su Presidente obrero.

Santiago, mayo de 2016

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por Patricio Malatrassi A. La insolidaridad del gobierno de Chile y de las fuerzas políticas “chilenas” en general con Venezuela es tenebrosa. Da cuenta de quién es la fuerza dominante y real que está tras todos nuestros controvertidos dirigentes políticos. Podría asombrarnos su comportamiento si no estuviera pasando día a...